Desgraciados
 

Antonio y Manuel son dos mendigos que comparten cartones, cerveza e interminables horas de discusión sobre los temas m.s transcendentales de la existencia. Hace tanto tiempo que viven juntos cobijados únicamente por un viejo muro de una ciudad cualquiera, que la única desgracia que podría acabar con ellos, sería la separación. Todo lo demás son simplemente las cosas de la vida. Y ellos han aprendido a vivir la suya sin poner los ojos en el mañana. Con el tiempo como única posesión, observan el mundo desde afuera, como meros espectadores de una sociedad que les rechaza.

Nunca están de acuerdo en nada, sus jornadas se centran en profundas batallas dialécticas, se ladran constantemente mientras esperan nadie sabe qué… pero se necesitan, se apoyan incondicionalmente y no sabrían que hacer con sus vidas el uno sin el otro. Sin posesiones, sin esperanzas, sin futuro y cargados de sinsabores y desprecios, si les preguntas quienes son, ellos entre risitas cómplices, te dirán que solo son unos desgraciados.

Volver